El West Ham quedó más hundido que nunca tras perder el enfretamiento directo ante el Nottingham en un duelo clave por la permanencia. Los locales se fueron al descanso con ventaja en el marcador gracias a un gol en propia puerta de Murillo. Sin embrago, en la segunda parte Domínguez empató en el minuto 55, y si ya de por sí el empate no servia de mucho al equipo del este de Londres, Areola cometió un penalti en el último minuto que Gibbs-White convirtió para darle los tres puntos a los de Sean Dyche.