En los últimos años, el Manchester United ha atravesado una etapa marcada por la irregularidad deportiva y decisiones cuestionadas en los despachos. Lejos de la estabilidad y el dominio que caracterizaron a la era de Sir Alex Ferguson, el club ha encadenado temporadas decepcionantes, cambios constantes en el banquillo y una política de fichajes errática que ha generado críticas tanto de aficionados como de expertos. En este contexto, varias salidas de jugadores han sido señaladas como errores estratégicos, alimentando la narrativa de una entidad que aún busca recuperar su identidad competitiva.