Jérémy Mathieu era un deportista atípico. Desde su adicción a la nicotina, a la anarquía dentro del campo, donde se mostró como un defensor irregular, que podía actuar de lateral o central y con la potencia física y el chut como principales virtudes. Aun así, el francés hizo carrera en Valencia, Sporting CP y Barcelona, donde trufó su palmarés de éxitos al alcance de unos elegidos, como la Champions League de 2015 lograda frente a la Juventus en Berlín.
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