Botas puestas, zamarras a punto y el pasillo que da acceso al estadio se empieza a llenar de jugadores argentinos, dispuestos a salir a calentar. Pero no. Todavía no. Aún no se mueve nadie. No hasta que aparezca el capitán. Hasta que aparezca Messi. Y ahí sale. Mirada al frente, semblante serio y toda la flota argentina tras él. Es el líder indiscutible, incontestable. Ahora sí, ahora sale Argentina a calentar. Es la Argentina de Messi. Cómo nos hemos acostumbrado a estas escenas en los últimos meses y cómo las echaremos de menos. Adiós a esa Argentina.
Leer la noticia completa