El empate entre Milan y Genoa (1-1) dio mucho de qué hablar porque el portero francés Mike Maignan perdió completamente los papeles cuando el árbitro Mariani decidió señalar el penalti que podía significar el 1-2 en el minuto 95. Por suerte para los locales, Stanciu lo mandó fuera, por encima del larguero, pero el fallo no calmó los ánimos. Ni mucho menos.