Kylian Mbappé tenía apenas 18 años cuando convirtió al Mónaco en campeón de Francia tras 17 años de sequía. Su temporada enamoró a un PSG que pagó 180 millones de euros por él para ficharlo, en una operación camuflada en forma de cesión con compra obligatoria a pagar un año después para regatear al 'fair play' financiero.