La polémica de la Copa de África se antoja interminable. En enero Senegal coronó una final que dejó mucha tela por cortar, venciendo por 1-0 en la prórroga a Marruecos, aunque ello fue de lo menos sonado: antes, el colegiado Jean Jacques Ndala había sancionado un penalti para los marroquíes, los futbolistas senegaleses se indigaron y abandonaron el campo, y la final se suspendió durante varios minutos mientras Sadio Mané instaba a los suyos a volver.