Fundada por cinco socios que cruzan tecnología y Derecho de Familia, entre ellos una ex jueza de tribunal de familia, la plataforma registra visitas con GPS, lee boletas con inteligencia artificial y emite informes con un código único que cualquiera puede verificar.
La coordinación entre padres que viven en casas distintas suele estar repartida entre chats de WhatsApp, fotos de boletas, notas del celular y la memoria de cada uno. Kinnai, una startup chilena que lanzó el 25 de mayo de 2026 en iOS, Android y web, propone reunir todo eso en un solo lugar: un calendario compartido, el registro de la pensión y los gastos, acuerdos firmados digitalmente y un asistente de inteligencia artificial llamado Lorenzo.
Desde su lanzamiento, la plataforma suma casi 1.000 familias. Hoy su crecimiento es completamente orgánico: el equipo decidió crecer así para validar la necesidad real y medir el interés genuino de los usuarios, más allá del marketing.
Una idea que nació de un amigo (y que le dio nombre a la IA) Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Kinnai | Plataforma de Co-Parentalidad (@kinnai.cl)
La idea la trajo Gonzalo Ibarra. Un amigo cercano, Lorenzo, estaba pasando por una separación, y Gonzalo vio de cerca lo difícil que era organizar la crianza desde dos casas cuando la información vive dispersa en todas partes. De esa experiencia nació Kinnai y, en honor a ese amigo, el asistente de inteligencia artificial de la plataforma lleva su nombre.
“Buscamos resolver la falta de orden, transparencia y evidencia en la coparentalidad, factores que desgastan a los padres y afectan a los niños”, explica Gonzalo Ibarra, cofundador de Kinnai.
Cinco fundadores, dos mundos: código y Derecho de Familia Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Kinnai | Plataforma de Co-Parentalidad (@kinnai.cl)
Kinnai combina tecnología y derecho desde su origen. El desarrollo de la plataforma está a cargo del hermano de Gonzalo, Pablo Ibarra, junto a Sergio Gil. El área legal la lideran los abogados Rodolfo Marín y Paula Villalobos, quien fue jueza de tribunal de familia antes de sumarse a Kinnai.
Ese cruce se nota en el producto. Kinnai se construyó de la mano de más de 30 abogados y especialistas, y cada módulo responde a una institución concreta del Derecho de Familia chileno: el régimen de relación directa y regular (las visitas), la pensión de alimentos y los gastos extraordinarios, los acuerdos entre padres y la comunicación.
Lorenzo: una IA que propone, pero no decideEl corazón técnico de Kinnai es Lorenzo, un asistente que se usa por texto o por voz. Basta con tomarle una foto a una boleta para que la lea, clasifique el gasto y lo deje listo para confirmar. Si los padres suben su acuerdo de mediación, Lorenzo arma el calendario de visitas completo, con días y horarios ordinarios y extraordinarios, para que lo aprueben con un clic. También extrae la información clave de documentos de salud y alimentación, para que ambos la tengan siempre a mano.
Para las dudas legales, Lorenzo consulta una base documental de Derecho de Familia chileno construida por el propio equipo, con normas como la Ley 14.908 sobre pensión de alimentos y la Ley 20.680 sobre cuidado personal, además de criterios prácticos aportados por abogados. Con eso “traduce” conceptos jurídicos complejos a un lenguaje simple. Un detalle importante: los datos de las familias no alimentan ese material ni se usan para mejorar el sistema.
“La decisión final siempre es del papá o la mamá: Lorenzo propone, nunca ejecuta por su cuenta”, resume Gonzalo Ibarra.
La IA también está en el chat interno. Un filtro de tono detecta los mensajes escritos con rabia antes de que se envíen y sugiere una versión más calmada, para que la coordinación se mantenga en buenos términos.
“Queríamos que la tecnología hiciera el trabajo pesado, como leer una boleta o armar un calendario, para que los papás ocupen su tiempo en lo que importa: sus hijos”, dice Pablo Ibarra.
Un registro que nadie puede editar Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Kinnai | Plataforma de Co-Parentalidad (@kinnai.cl)
Kinnai funciona como un cuaderno compartido entre dos casas. Cada anotación, sea un retiro de los niños, un pago de pensión, un gasto con su boleta, un mensaje o un acuerdo, queda con su fecha, su hora exacta y el nombre de quien la hizo. Una vez escrita, no se puede modificar ni borrar. Las visitas se registran con check-in y check-out por GPS, y el registro es simétrico: los dos padres ven exactamente lo mismo.
Con esa información, la plataforma genera un informe en PDF con la historia ordenada de un período: las visitas realizadas, los pagos de pensión mes a mes, los gastos y quién los cubrió, lo que se conversó y lo que se acordó, todo con sus comprobantes. “La inteligencia artificial no escribe los informes. El informe se arma directamente de los registros, sin interpretación de por medio, así que los mismos datos producen siempre el mismo documento”, detalla Gonzalo Ibarra.
Cada informe sale con un código único impreso. Cualquier persona, incluido un abogado o un tribunal, puede ingresarlo en el sitio de Kinnai y confirmar en el momento si el documento es auténtico: si alguien cambió una cifra, una fecha o una palabra, el código deja de calzar. “Eso es lo que separa un pantallazo de WhatsApp de un documento que se sostiene”, agrega. El equipo aclara que el informe no es un peritaje ni reemplaza a un abogado: es un registro ordenado y verificable que se pondera como un antecedente más.
Privacidad por diseño: los niños viven como iniciales“La mejor forma de proteger el dato de un niño es no tenerlo”, plantea Gonzalo Ibarra. Por eso, en Kinnai los hijos aparecen por sus iniciales, y el nombre completo solo se usa cuando un acuerdo debe presentarse ante un tribunal. La información viaja y se almacena cifrada, y los datos más delicados llevan una capa adicional de protección.
Hay información que la plataforma impide, por diseño, que se convierta en prueba. Las notas sobre lo que dijo la terapeuta o la profesora de un hijo quedan cifradas, sin registro de quién las escribió, y no pueden entrar al informe. Abogados, mediadores y coordinadores de parentalidad cuentan con su propio portal, Kinnai Pro, pero parten sin ver nada: son los padres quienes les abren el acceso, módulo por módulo, y pueden quitarlo cuando quieran.
Para las entregas de los niños, ambos padres pueden autorizar a un tercero de confianza, como una abuela. Ese día, la persona recibe por WhatsApp, desde una cuenta verificada de Kinnai, un enlace para dejar constancia de cuándo retiró y devolvió a los niños, y los dos padres quedan informados en el momento, con hora y lugar, sin necesidad de cruzarse. Es especialmente útil cuando existe una orden de alejamiento.
Lo que viene: coparentalidad desde el minuto ceroEl mayor aprendizaje de estos meses, según el equipo, es que Kinnai no va a vivir solo en el mundo de los padres separados: la startup prepara su llegada a las familias que siguen juntas. “Entendimos que el problema de la carga mental, la desorganización y la comunicación no nace con el divorcio, sino que comienza en el minuto cero en que dos personas deciden formar una familia”, explica Gonzalo Ibarra.
En paralelo, el equipo trabaja para sumar al ecosistema a profesionales de la salud mental y terapeutas, como un apoyo real para que la crianza compartida se viva de la forma más sana posible.
Kinnai está disponible en iOS, Android y en kinnai.cl.