Las rivalidades hacen que el fútbol tenga más emoción para los aficionados. Sin embargo, esta intensidad debe mantenerse siempre dentro del terreno de juego y no puede traspasar los límites del respeto, dando lugar a actitudes que provoquen acciones negativas. No obstante, en algunas ocasiones hay personas que sobrepasan esta línea y llevan la pasión futbolística más allá de lo deportivo, protagonizando comportamientos reprochables que nada tienen que ver con el fútbol.